
Es en Koumac, Nueva Caledonia, donde comienzan las aventuras de Jim, nuestro macabro artista craneal, en 1959. También se le conoce como Jim Skull, debido a su extraordinaria obsesión por las calaveras.
Viaja a Nueva Zelanda, haciendo escala en Nuevas Hébridas, descubre Australia, la India, y aterriza en Hong-Kong. En sus viajes obtiene muchas experiencias humanas, culturales y rituales; experiencias que le marcarán y servirán de inspiración para su futura obra.
Vuelve a su ciudad natal, París, en 1976, estudia en la escuela Estienne, y posteriormente en el colegio Arts Appliqués de Olivier-de-Serres.
En 1980 crea sus primeras calaveras; es entonces cuando descubre su verdadera vocación, y desde entonces no ha parado de investigar nuevos tejidos, técnicas y materiales para plasmar su obra.
Expone en las paredes de los bares parisinos, participa en los salones de arte, y va perfeccionando su técnica hasta llegar al refinado resultado que hoy conocemos; toda una obra de arte.







